Viaje a Botswana en 7 experiencias imprescindibles

Un viaje a Botswana es la experiencia más intensa de safari que podrás vivir. ¿Por qué?. Pues porque aúna paisajes espectaculares con la fauna que los habita, concluyendo en la máxima expresión del África salvaje.

Quedan pocos lugares en el mundo que se hayan mantenido prácticamente intactos a lo largo de los siglos. Botswana es uno de ellos. En su territorio hay más elefantes que en cualquier otro lugar del mundo y la fauna salvaje campa a sus anchas, sin que existan vallas que limiten sus recorridos migratorios.

Además es la tierra del delta del Okavango y de Tsodilo, declarados respectivamente bien natural y bien cultural por la UNESCO. A saber:

– El Delta del Okavango, es de los pocos cursos de agua que no desemboca en el mar. Es el delta interior más grande del mundo, cuyas aguas desaparecen en el desierto del Kalahari. El hecho de que sus crecidas tengan lugar en la estación seca, ha hecho que la fauna y la flora hayan sincronizado sus ritmos biológicos con las inundaciones de este delta. Por si fuera poco, alberga algunos de los mamíferos que están en mayor peligro de extinción: perros salvajes, leones, leopardos y rinocerontes blancos y negros.

Tsodilo Hills cuenta con una de las mayores concentraciones de arte rupestre del mundo, por lo que se le considera el “Louvre del desierto”. En ellas se representa las actividades humanas y las mutaciones del entorno de los últimos 100.000 años.

Para captar la esencia de esta tierra “de agua y sed”, en un viaje a Botswana no pueden faltar estas experiencias:

Vumbura Plains - Delta del Okavango

1. Sobrevolar el Delta del Okavango

A la emocionante experiencia de volar en una avioneta, se une las impresionantes vistas de una infinidad de canales que se cruzan y serpentean formando una red de 16.000 km2. Solo desde el aire es posible apreciar su grandeza, para terminar desapareciendo en el desierto del Kalahari.

Es un paisaje siempre cambiante que depende de muchos factores. Las aguas del Delta se alimentan del río Okavango, que conduce las lluvias caídas en la vecina Angola durante más de 1.000 km. Cuando el río llega a Botswana, se deshace en planicies aluviales, multitud de lagunas y canales, generando un oasis en el desierto.

2. Makgadikgadi Pans

Se cree que los salares (pans) de Makgadikgadi son los más grandes del mundo. La mayor parte del tiempo se presentan con una superficie blanca infinita. Este paisaje lunar se transforma en la estación de lluvias, cuando reverdecen las praderas limítrofes.

El Parque Nacional de Nxai Pan es el más accesible del Makgadikgadi. A 140 km de Maun se encuentra Makolwane, la principal puerta de acceso. A pocos kilómetros de allí están los Baobas de Baines. Estos siete ejemplares enormes se alzan en medio de la nada y han permanecidos inalterados por siglos.

Chobe Safari Lodge

3. Avistamiento de vida salvaje.

Si sólo dispones de unos días en Botswana y quieres asegurarte que verás animales, dirígete a Kasane. Esta ciudad, situada junto a las orillas del río Chobe, es la puerta de entrada a la zona de Chobe Riverfront.

Esta región del Parque Nacional Chobe dista mucho de ser un lugar virgen y poco masificado. Su proximidad con las Cataratas Victoria, hace que muchos realicen una excursión de un día desde las vecinas Zambia y Zimbabwe.

Pero en el Parque Nacional Chobe, también está el paisaje de Savute, con sus características colinas, sus caminos de arena densa y sus manadas de leones. Y no podemos olvidarnos de la región de Linyanti, uno de las mejores zonas para ver perros salvajes, en peligro de extinción.

4. Pasar unos días de safari móvil

Acampar en el corazón de los parques nacionales es vivir la inmersión en la naturaleza africana. No es ni mucho menos una experiencia para personas asustadizas.

Escuchar por la noche el rugido de un león o a las hienas que deambulan entre las tiendas, cuando lo único que te separa de ellas es una fina tela, es la antítesis de lo convencional. Es volver a sentir la emoción y el entusiasmo que teníamos de niños, cuando pasar la noche en una tienda era la mayor aventura.

Dormir bajo las estrellas después de compartir una velada alrededor del fuego, es la mejor forma de tomar conciencia de estar en África.

5. Desplazarse en todo terreno

Un viaje a Botswana no es lo mismo si no se recorren sus principales parques en 4×4. Serán muy pocos los vehículos con los que te cruces. Las huellas de las ruedas en los polvorientos caminos, te recordará que hay más viajeros explorando los parques.

No sólo te llevarás el polvo de estos caminos de vuelta a casa de recuerdo, pues se cuela por todas partes, también vadearás ríos y darás continuos botes en el coche. En definitiva, no serán trayectos relajados pero sí muy intensos.

Cuenta con que habrá ruedas pinchadas y con coches atascados que tocará empujar. Esta es la parte de la aventura más auténtica.

6. Navegar por los canales del Delta

La mejor forma de apreciar la belleza de esta maravilla de la naturaleza, es recorrer la increíble red de lagunas, canales y planicies, en una embarcación.

Tanto si lo haces en el tradicional mokoro como en una barca a motor, podrás deleitarse con la serenidad de este escenario. Quedarás abrumado por la belleza del entorno y sobre todo, por su silencio.

Sin baches y sin polvaredas, tan sólo el lento fluir de la embarcación entre los papiros y los nenúfares. La mejor forma de apreciar a las pequeñas especies que pasan desapercibidas entre tanto “gigante”.

Xigera Camp - Delta del Okavango

7. El pueblo bosquimano

La mayor concentración de bosquimanos se encuentran en Botswana, seguido de Namibia.

Este pueblo de costumbres cazadoras-recolectoras, son los habitantes primitivos de estas tierras que habitan desde hace más de 20.000 años. Es uno de los pueblos vivos más antiguos de la tierra.

Son grandes conocedores de técnicas de supervivencia que les ha permitido sobrevivir en un entorno hostil en el que el 70% del país lo ocupa el desierto del Kalahari.

Este intercambio cultural es el broche final de un viaje a Botswana.