Windhoek y centro de Namibia

Hosea Kutako International Airport

Aeropuerto Int Hosea Hutako – Windhoek

Aunque Namibia cuenta con 2 aeropuertos internacionales, en Windhoek y Walvis Bay, el segundo sólo recibe vuelos internacionales desde Sudáfrica. Por ello la gran mayoría de los viajeros van a comenzar su visita a Namibia aterrizando en Windhoek, capital del país.

Windhoek es para muchos viajeros sólo un lugar de tránsito para conectar sus vuelos internacionales con el resto de su ruta en Namibia. Como capital de un país que tiene una población total de poco más de 2.000.000 de habitantes, Windhoek no es una ciudad demasiado grande. Pero como toda ciudad tiene lugares de interés que ofrecer a los viajeros, aun cuando el tiempo de estancia sea breve.

En tu ruta desde el aeropuerto internacional Hosea Kutako hasta el alojamiento elegido en la ciudad, recorrerás unos 45 k, que primero son ascendentes, para después descender al valle en el que se encuentra Windhoek.

En este trayecto, aunque verás nuevas urbanizaciones, largas vallas tras las cuales quedan extensísimas granjas… percibirás el desierto y la virginidad del país. Si absorbes el paisaje en tu mente y por unos momentos cierras los ojos, seguro podrás imaginar a los “khoisan” moviéndose por estas tierras en las que vivieron por cientos de años.

Los primeros pobladores extranjeros fueron Afrikaner. Llegaron a esta región procedentes de Sudáfrica alrededor de 1840. Se establecieron aquí liderados por el “jefe” Jonker. Pero no estuvieron mucho tiempo: cuando llegaron los alemanes alrededor de 1890, esta comunidad afrikáner ya había abandonado el asentamiento, ya que tras la muerte de Jonker en uno de los varios ataques que realizaban a los Hereros para robarles su ganado, el asentamiento afrikáner se disolvió.

Christus Kirche, Windhoek

La llegada de los alemanes se realizó en dos fases. Primero se instaló el ejército. Construyeron el primer fuerte. Y considerando la zona asegurada y protegida, muy pronto empezaron a llegar colonos. Estos aventuraron a viajar a tierras ignotas y lejanas con la promesa de recibir tierras gratuitas en las que establecerse y así colonizar este territorio para Alemania.

Y esa estructura inicial creada por los colonos, que se consolidó sobre todo cuando la ruta de ferrocarril entre Swakopmund y Windhoek se terminó en 1902, evolucionó rápidamente en las 2 primeras décadas del siglo XX con la construcción de muchos edificios de arquitectura colonial, naciendo así la base de la ciudad actual

Entre estos edificios destacan la “Christus Kirche”, iglesia que se ha convertido en icono de la ciudad, la estación de ferrocarril, de estilo Holandés del Cabo y que data de 1912, el Parlamento, construido también en 1912…

El breve tiempo que estés en Windhoek podrás tomar el pulso a la vida actual paseando por sus calles y explorando su historia a través de sus edificios. O adentrarte un poco en la diversidad cultural del país a través de la artesanía, que puedes encontrar en el Centro de Artesanía instalado en el edificio colonial de la Antigua Fábrica de Cerveza, donde además de artesanía representativa de diferentes áreas y etnias del país, podrás encontrar también galería de arte, restaurante, café… O dando un paseo por el área peatonal de Post Street, donde encontrarás puestos con artesanía atendidos por miembros de diferentes etnias llegados de diferentes lugares del país.

El avance social en la ciudad sufrió un cambio radical con la implantación del apartheid impuesta desde el Gobierno de Sudáfrica en la década de los 50, y con el apartheid, la expulsión de la población de color hacia los township. Así nacieron estas barriadas satélites de la ciudad central.

Aunque el apartheid se derogó con la declaración de independencia del país en 1990, aún en la actualidad siguen siendo hogar mayoritariamente de población de color, en general pertenecientes a estamentos económicos de nivel medio y bajo. La visita a uno de los townships, como Katutura o Khomasdal, te adentrará en un mundo de color y combinaciones étnicas, ya que aquí fueron expulsados en la década de los 60 Ovambos, Hereros, Namas y Damaras, y la población actual es segunda y tercera generación de aquellos, aún muy próximos en el tiempo a toda su cultura orginal. Y te acercará a una visión diferente de la ciudad.

Si has alquilado un coche, podrás desplazarte sin problemas en una ciudad bastante bien señalizada y con lugares para aparcar de forma segura. Si no dispones de vehículo, puedes pedir al hotel que te pida un taxi, con el que puedes acordar que te lleve y te recoja en diferentes lugares por un precio pactado. Como referencia cada traslado privado puede costar en torno a unos 30-40 $N.

La ciudad cuenta con todos los servicios que cualquier viajero pueda necesitar: bancos, cajeros, centros médicos… Y una excelente oferta de restaurantes de todas las categorías y precios.