2 días en KaingU – El final de nuestro viaje en Zambia

Pues nos parecía mentira, pero ya era 7 de Noviembre. Y hoy dejábamos Konkamoya Lodge, para dirigirnos nuevamente hacia el norte de Kafue, a KaingU Safari Lodge, donde pasaríamos nuestros 2 últimos días en Zambia, al menos los últimos días de este viaje.

Habíamos elegido KaingU Safari Lodge por las buenas referencias de esta zona de Kafue para el safari. Pero sobre todo, porque era uno de los puntos más cercanos a Lusaka, desde donde el día 9, por la tarde, el resto del equipo volaría de vuelta a España. Y no queríamos estar a distancia “según mapa” de más de 5 horas del aeropuerto.

Consideramos que era mejor renunciar al último safari de la mañana en Konkamoya, muy a nuestro pesar. Pero teníamos nuevamente una ruta incierta en tiempo.

Nuevamente seguimos los consejos locales, y optamos por la ruta que nos llevaba hacia el norte, bordeando la orilla este del lago Itezhi-Tezhi, y que nos llevaría aproximadamente el 70% del recorrido por carretera asfaltada, y el resto atravesando una de las zonas de vida salvaje en las que sí se permiten asentamientos humanos (Wildlife Managment Area, WMA) pero que no están bajo las regulaciones de parques nacionales.

Estando perfectamente acostumbrados que los viajeros hagan ruta a través de Kafue de un alojamiento al siguiente, Andrea ya había avisado a Gil y Lynda, propietarios y directores in situ de KaingU Safari Lodge, que llegaríamos para almorzar allí.

Y por supuesto nos esperaban. Y claro, nuevamente el proceso de conocer al equipo, conocer el lodge, instalarnos en nuestras tiendas, y almorzar. Como podéis ver en la foto de cabecera de este post, el entorno de KaingU es absolutamente exuberante.

Y para nuestra actividad de la tarde, entre las posibles, elegimos realizar safari en lancha en el río Kafue, tipo de safari que no habíamos hecho todavía en el Kafue, y nos faltaba esta perspectiva. Y así iniciamos nuestros 2 días en KaingU.

Justo antes de iniciar el safari, comenzó a llover. Pero no íbamos a quedarnos sin safari por la lluvia!!! Así que nos equiparon con ponchos para protegernos, y a la lancha.

Con las nubes el cielo se mostraba espectacular, y la luz para la fotografía también. Debido a las escasas lluvias que tuvimos en todo el sur en la temporada 2018-2019, y que ya estábamos en el final de la temporada seca, pero también inicio de la nueva temporada de lluvias, el río estaba muy bajo. Esto nos limitó mucho el recorrido por el río, debido a las numerosas rocas que emergían del lecho del río, ademas de que con tan poca agua, en las pozas que se crean en el río se instalan los hipopótamos, y ya sabemos que pueden ser muy peligrosas. Con lo cual el guía evitando estos lugares y moviéndose entre las rocas, ya nos avisó que el recorrido sería corto, incluso pasando varias veces por los mismos lugares.

Bien es cierto que durante este safari no vimos mamíferos. La lluvia siempre descoloca a muchas especies salvajes, ya que el ruido de la lluvia y el olor que llega con ella, distorsiona los sonidos y olores normales que les avisan de la presencia de depredadores y situaciones de peligro. Por lo que tienden a esconderse y no moverse demasiado mientras está lloviendo.

Y supongo que esto influyó en que no viéramos ningún antílope ni elefante bajando a beber al río.

Los protagonistas de este safari fueron un gran varano de agua, cocodrilos, hipopótamos, numerosas aves acuáticas y el paisaje.

Durante un safari en lancha o en canoa, da igual donde lo realices, las escenas que te suben la adrenalina pueden suceder, pero son menos probables que en un safari en 4×4 o en un safari a pie.

Bueno, creo que no lo he comentado hasta ahora, pero si bien Zambia es el paraíso del safari a pie, nosotros llevábamos dos condicionantes que nos impedían esta experiencia. Por un lado los niños: en los safaris a pie no aceptan niños menores de 12 años. Este condicionante ya era suficiente. Pero además, Elena había viajado desde España con una fractura en un pie, que la impedía realizar caminatas.

Me ha parecido que a estas alturas del blog, debia aclarar porque no vivimos esta experiencia y por tanto no os he podido hablar de ella.

La acción que nos ofrecieron las aves fue muy espectacular, como podéis ver en las fotos de Oliver, el mejor del equipo captando a las aves en movimiento.

Y yo personalmente disfruté ese momento con la Garceta Azabache o Black Heron, que llevaba bastante tiempo sin ver. Este ave utiliza una curiosa técnica de caza: despliega sus alas como un paraguas creando una zona de sombra en la que los pececillos no ven bien, quedando indefensos por un momento, que la garceta aprovecha muy bien. Y verla en su momento de pesca con las alas en forma de paraguas, para un segundo después ponerse alerta ante la presencia de ese Pico tenaza, o Openbill Stork, a quien sin duda vió como un contrincante en el territorio, fue un momento muy bonito.

El momento de la caída del sol, coincidiendo con que paró de llover, y las aguas del río quedaron mansas, convirtió al río Kafue en un inmenso espejo en el que veíamos los más mágicos reflejos. Este efecto del agua es algo que a mi personalmente me hipnotiza. Cuando navegas las aguas del Delta, hay muchos momentos en que las aguas están quietas convirtiéndose en un gigantesco espejo en el que la naturaleza se mira, y yo siempre me quedo como hipnotizada viendo la imagen duplicada en los márgenes de los canales.

Y cómo vivió Hugo este primer día de nuestros 2 días en KaingU?

Pues aqui le vemos, cual gran explorador, escribiendo su “cuaderno de bitácoras” sobre sus experiencias durante este safari.

Nuestro segundo día en KaingU

El segundo de nuestros 2 días en KaingU, optamos por safaris en 4×4, por la mañana y por la tarde. La naturaleza es la naturaleza, y estos dos safaris fueron los más pobres en avistamientos de todos los que habíamos vivido hasta ahora en Zambia.

Es cierto que el entorno era duro: muy seco, y muchas áreas quemadas, es decir, muy poco alimento para los animales. Ver tantas áreas quemadas nos sorprendió, pero nuestro guía nos aclaró el por qué: para la extensión tan enorme que tiene Kafue, la proporción de caminos abiertos es pequeña. Ante la llegada de las lluvias y las tormentas, los incendios naturales se producen. Los caminos abiertos de safari hacen también la función de cortafuegos.

Pero dado que como os digo, la proporción de caminos es pequeña en relación con la extensión, el departamento de vida salvaje, en cooperación con los alojamientos de la zona, realizan una selección de áreas alternas que queman de forma controlada, con el objeto de que esas área se conviertan en cortafuegos ante un incendio natural que no puedan controlar. Como podéis imaginar, tras esta explicación, deje de sentir esa sensación de desolación que te produce ver áreas devastadas por el fuego, para pasar a verlas como áreas de renacimiento.

Pero aunque las dos salidas de safari no fueron muy ricas en avistamientos, salvo algunos antílopes, y largos ratos sin ver ningún animal, tuvimos nuestros algunos momentos que la naturaleza nos regaló. Porque como siempre, aún en un día un poco más pobre de safari, la naturaleza africana tiene algo que ofrecer. Y yo personalmente tengo que destacar 2 momentos especiales: el avistamiento de un águila marcial, que véis en la foto de arriba y que no es fácil de ver. Y el avistamiento de este bushback macho.

Este bushback me sorprendió mucho por varios motivos. El Buschback es un antílope no fácil de ver en un safari: son muy tímidos. Lo he visto más veces en los jardines de los lodges en los que curiosamente se acostumbran a estar pastando del cesped de los jardínes, que en ruta de safari propiamente dicha.

Es un antílope más acuático, más fácil de encontrar en zonas donde hay agua y alta vegetación, donde se esconden. Y el entorno en el que nos movíamos, si bien el río Kafue no estaba lejos, era más bien árido.

Y por último: era la primera vez que tenía la oportunidad de fotografiar un macho!!!!

El momento estrella del día fue el “safari en casa”. Cuando estábamos en el lodge a media mañana, ese rato entre safaris para descansar, leer, tomar una cerveza…. comenzamos a oír ruidos de ramas rotas. Estaba claro: había algún elefante cerca.

Y enseguida le vimos, frente a la zona común donde estábamos todos charlando. Despacio y silenciosamente, salvo el ruido de las ramas rotas, fue avanzando mientras no paraba de comer, como procede a un buen elefante, hacia la escalera del jetty.

Todos pasamos a coger nuestras cámaras y teléfonos para fotografiarlo y filmar el momento.

Y viendo que seguía avanzando hacia las escaleras, realmente llegó un momento en el que vimos que estaba dispuesto a seguir avanzando por allí!!! Y bueno, pues mejor que contarlo, podéis ver el momento en el vídeo.

Nos levantamos pues el 9 de Noviembre, sabiendo que nuestra primera ruta de safari en Zambia había llegado a su fin. Había que volver a Lusaka, donde Hugo, Roberto, Mónica, Erick, Oliver y Elena embarcarían en vuelo de regreso a España, y desde donde yo regresaría conduciendo a Maun, con dos etapas intermedias: esa noche dormiría en Lusaka. El siguiente día conduciría hasta Livingstone, donde devolvería el coche y decidí pasar a Victoria Falls, y pasar esa noche en The Kingdom.

Por último al día siguiente un traslado me llevaría a Kasane donde recogería mi coche para conducir de vuelta a casa, en Maun. Un largo trayecto desde Lusaka, pero que realicé conduciendo mientras recreaba en mi mente los momentos vividos.

Y qué mejor que la visión de Hugo para cerrar la narración de este viaje?